06 junio 2012

Mientras hay amor, se puede con todo...

Hace muchos años, un amigo querido que acabó siendo mi  mentor me dijo que mientras hubiera amor todo se podía resolver, absolutamente todo que con el amor, más allá de él nunca pasaba nada y estaba todo perfecto...Yo le tenía un gran respeto y digo tenía porque en el año 2.000 nos dejó su cuerpo. Cuando recibí su reflexión, yo era mucho más joven y no le entendí. Confieso que una parte de mí hizo una pequeña reflexión en función de mi estructura mental del momento... 'estos sabios a locura como un punto sano en el ser humano, barriendo a lo bestia toda connotación negativa...
veces están bien locos, la que puede llover puede descuadrar a cualquiera'; y mi otra parte, decidió guardar la reflexión como algo valioso. Lo que no sabía es que con el tiempo yo apelaría a esta

Ha llovido mucho desde entonces y aún recuerdo las palabras de Quim que tantas y tantas veces hicimos lema Juli y yo en nuestra vida en común cuando nos encontrábamos en nuestros nudos salvajes. Y era como una poción mágica, una fórmula que de golpe invitaba a mirarse a los ojos conectando con el amor del otro y ver la gran verdad de este mar...

Y nos las vimos con muchas dificultades que nos mostró la vida, la enfermedad, la muerte... con este lema fuimos superando caminos, tramos, cada vez más juntos... y más allá de la muerte y... desde hace mucho tiempo como auténticos cómplices y ángeles que somos uno para el otro en absoluta libertad de presencia y acción.

Y la vida continúa aquí..., yo sigo con este lema que cada día..., cada año se pone a prueba con los filtros que va poniendo la vida a través de la rutina, lo que conlleva, los límites y extralímites de las fuerzas físicas y psíquicas, así como el pulso con el ego propio y quizás con el de los demás... y digo quizás porque darlo por sentado es enjuiciar y si hago esto... me alejo de la gran verdad del Ser que no abarca razones.

Estos días me revolotea la frase como una provocación juguetona, caprichosa con un tono incluso jocoso que a veces se me antoja infantil... y el contraste, vuelve a ser de nuevo esa parte de mí y del otro que aflora, detiene, bloquea y puede llegar a matar enranciando los paisajes hermosos que salieron con todo lujo de detalles por la frescura de una ilusión, raíz de una emoción pura...

Y me pregunto: ¿Podrá más el ego que el amor esta vez? ¿Cómo hago para que mi amigo o compañero de este tramo de camino comprenda? y me doy cuenta de los nuevos matices que me muestra el amor, los nuevos lenguajes..., nuevos idiomas que voy descubriendo en el otro para mi, antes desconocidos...  y en mi misma a través de palabras siempre usadas pero con nuevos sentidos y esos silencios que ya no aprietan sino esperan desde el amor... un darse cuenta que quizás no es del otro sino de mí misma. Y quizás no es él quien ha de comprender sino yo misma... y no sólo comprender, también aceptar...  y me encuentro nuevamente bailando en el amor.

La fuerza interior me la da nuevamente Casa, ese lugar íntimo, sentido, profundo que me ha acompañado desde el primer momento de vida aquí en la tierra y tantas veces he huído sin saber que huía, pensando que buscaba soluciones... porque Casa es el Ahora, el Aquí, mi conexión con el presente.



Covencida que la pócima, la fórmula mágica moverá la vida... te invito, te la entrego, te la presto, te la doy para que veas que es también tuya.

...Que rule...;-)




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por este espacio, Rosa Maria. Te deseo lo mejor.

Aura Bertrand

Anónimo dijo...

Segurament, aquest article va per mi i te l'agraeixo perquè des del cor em fas aterrar.
Joan G.