02 abril 2013

Encontré mi libertad...



Hacía tiempo que buscaba sin saber qué buscaba... Y un día, en un rincón de este mundo, entre luces de múltiples colores, oscuridades con todas sus sombras  y ruidos, encontré el silencio que necesitaba y me di cuenta que a partir de él podía partir de cero y permitirme olvidar...

Me di permiso para soltar aquellas estancias, espacios del pasado, rincones de mi vida que prometí no olvidar porque no sabía perdonar. En otras, había jurado no dejarlas atrás para mantenerlas con vida y todo aquello se iba estancando, convencida que así me protegía con inteligencia.

En este silencio, en este recoveco pequeño, me sentía mal y era yo con mi mundo de dentro que me despojé de parte de mi equipaje, con el ánimo de desnudarme completamente, con el tiempo, para no volverlo a retomar, confiando en lo que mi sentir y mi alma había integrado sin esperar más de todo aquello... me di permiso para llorar cuando sentí que me despedía para siempre, cuando surgió el dolor...y... liberada, viendo que en mis lágrimas no había tal despedida, había mi desnudez y que por fin, podía volar... 

Hoy, he recordado esta secuencia que ya hace tiempo ocurrió, comprometiéndome a misma desde mi esencia.

Siento libertad y también soy guardiana, cuidadora de este vuelo, de esta libertad, ayudando a dilatar mis nuevos espacios internos, externos y todas mis sensaciones. 

Como aprendizaje guardaré en el recuerdo el olor a rancio de ese pasado que no podía soltar y de ese perdón que iba sólo hacia mi misma para otro día ser más ágil... 

Tengo alimento para ti para cuando vengas a mi morada para que encuentres mi mano libre de ataduras y pueda encontrar el gesto adecuado y mi palabra bien articulada para inspirar tu nuevo vuelo... Puedes reposar, como yo lo hice contigo y también hago, como buen pájaro que soy... y luego, reemprender el vuelo en libertad. Podrás volver a mi morada cuando queramos el reposo compartido. Y viéndote una y otra vez en tu vuelo suave, me emociono porque ya no vivo en la duda...

Entiéndeme si te invito a volar conmigo. Entiéndeme si te pido volar sola... No es falta de amor hacia ti, es mi alma, la esencia que lo pide y algo muy profundo de ti va conmigo...   

Y un día, te pasará a ti que con una mirada me pedirás que te suelte porque precisas y te urge volar más alto o más rápido... Me quedaré saboreando la resonancia, saborearé el recuerdo que me has dejado como la barra de un buen incienso, desprendiendo un aroma que inspirará algo sagrado... e iré haciendo camino y también volando para contarte lo que aprendí cuando nos reencontremos  y atenta, curiosa, disfrutaré de tus palabras y de tus silencios cuando reemprendamos...

En mi rincón, hoy presiento tus brazos  muy amados extendiéndose hacia mí y esperándome desde antaño. Tus brazos de Luz son grandes conocidos, cálidos, sé que me sentiré pequeñita en nuestro abrazo y la emoción será grande.

Sé que he de morir unas cuantas veces para alzarme de verdad... y sé que daré vida unas cuantas otras veces para volver...  y se me antoja saborear cada momento para encontrar el placer que tiene todo esto, disfrutando de mi desnudez... fundiéndome en lo que esté dispuesto para mí...




1 comentario:

Anónimo dijo...

Gràcies per compartir al món aquestes paraules tant alliberadores i plenes d'amor.