24 abril 2013

Me nace decir que amé...

Me nace decir que amé grande, fuerte y en voz alta sin importarme nunca quien eras, ni quien fuiste ni lo que tenías ni cuánto tenias ni como lo vivías.


Me nace decir que amé grande, fuerte y en voz alta a pesar de los juicios de los demás por nuestras grandes diferencias y que no escuché absolutamente a nadie porque cuando lo sentí y conecté con tu alma, vi como se unía a la mía, descubrí que la vida se sembraba hermosa por momentos... y que aquello era un tesoro que debía conservar.


Me nace decir que amé grande, fuerte y en voz alta y que la vida lo puso a prueba por todos lados y que vencimos como héroes de nuestro camino y venciendo, nuestro amor trascendió, transmutó y sigue vivo y se sigue viviendo desde la absoluta libertad de cada uno porque es así como es cuando es verdadero.


Me nace decir que soy humana, que lloro, me enfado, a veces tengo miedo, que a veces me enredo y a pesar de ser terapeuta y de 'sabérmelas todas', me doy permiso para bajar para volver a subir porque tengo derecho y el deber de que sea así... y me nace decir que desde ahí también amé grande, fuerte y en voz alta porque me acogiste entre tus brazos sin juicios y contuviste mis lágrimas porque también tengo derecho a llorar y nunca me echaste en cara mi momento de fragilidad.


Y sé, desde el fondo de mi alma, que todo tiene un sentido muy profundo pero aún me molesta quien me pone en una cima porque no es mía o me pone en un altar porque no soy un dios, cuando me adoran y cuando me miran distinto como un mito porque quiero sentir como sientes tú... porque un día caí de un altar, me vine abajo de una cima y me insultaron cuando descubrieron que no era un mito...porque no es mi sitio y ahí, además, sólo hay frío...


Me nace decir que cuando siento, me gusta y me gusta todo porque soy así de tremenda y soy intensa, me gusta la claridad, me agobia que no la haya y me escapo cuando percibo la mentira porque sé que ahí no hay amor... y que aprendí paciencia, de la soledad y día a día, ser más humilde. Y me nace decirte que aún estoy en ello y me encanta estar ahí.


Me nace decir que me siento protegida y que lo vivo como una realidad tan contundente que sólo tendré lo bueno para mi siempre y de esta fortuna, me nace repartir a quien amo y me nace hacerlo simplemente a corazón abierto y sereno para aprender a sentir qué es el amor realmente lúcido desde la presencia, la palabra y el silencio...


Me nace darte las gracias y emocionarme cuando te las doy por permitirme estar a tu lado y por los ratos compartidos, por lo que has dejado en mi y por lo que has permitido que te dé y contarte que me consuela la eternidad que tiene el sentir, sabiendo que será parte de un equipaje cuando nos vayamos.

Hoy no podemos oírnos las voces físicas pero sí sentirnos y... quizás, ya esté bien así... Y desde lo físico me despido de ti hoy y para siempre para seguir en la profundidad que sembramos en lo sutil.

Siéntete libre, corazón, porque yo también me siento libre. 


En silencio escucho como la vida me habla y me susurra... Está todo bien.


Con corazón ya estás en mi alma...







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