30 septiembre 2015

Entre el teclado y la pluma, en este océano que llaman vida.






Sí, ya sé. Hace días que no asomo por aquí y más de uno se preguntará qué está pasando... Tengo presente el blog y no es un decir por decir... Por muchos motivos personales y también profesionales, es "el lugar", es casa. Es casi, casi donde empezó todo desde otro prisma... 

Han sido unos meses de pasar un buen balance. Siempre me sienta bien hacer eso... Se avivan los conocimientos, se despejan las dudas, se asientan las decisiones, se aclaran paisajes, hay situaciones que se desploman, otras cogen protagonismo... y lo que más me gusta es el movimiento desde el estado de centramiento que se origina, desde ese lugar tan mío... como en un prisma, como en círculos... no sé.

Tengo la inmensa suerte de navegar en un océano que me ama y de esto he sido consciente toda mi vida. Hubo un tiempo que lo intuía y no sabía muy bien cómo hacerlo presente y poco a poco, ha llegado a ser una verdad tan grande que juega con una sincronía maravillosa que todo temor, inquietud, con todas sus intenciones positivas se van transformando en una hermosa confianza.

En este curso empiezo una nueva andadura y como siempre, en un movimiento de ola, desde mi océano, se van vertiendo todos mis partos... Quizás, sea por eso que luego necesite de estos paréntesis para recuperarme de tanto parto.

En este curso, la EFT Adaptada Ericksoniana empieza a jugar aún más con otras formaciones para los alumnos que la han cursado. Mi pluma ya lleva días sacando humo y ando metida en una especie de trance que engancha, enamora y va en aumento... yonqui perdida.

Por otro lado, tanto la Homeopatía como la Terapia Ortomolecular cogerán más relieve en mis artículos. Siempre han estado presentes pero soy consciente que estáis interesados... ¡Oído cocina!. :-)

Este año, la vuelta es una vuelta distinta que la de otros años... y bien, la vida continúa y pide que seamos atravesados por ella... todo un privilegio como un ser que habita en esta tierra.

Y... seguimos con pluma y teclado activos, la música como compañera y ese buceo en el que estoy, de manera incesante, entre la tierra y los mares hasta que la vida diga basta.

¡Y seguimos!